Continúa en los próximos días el tsunami veraniego de cumpleaños: hoy 16, el primer año de mi hija Lola. Mañana 17, mi cuñada y un compañero de la secundaria cuyo nombre ahora no recuerdo. Creo que era Machosky.
No sé si porque es verdad que Speedy aumentó gratuitamente la velocidad a 5mb (dudoso) o un apropiado posicionamiento de los astros, últimamente los torrents bajan a una linda velocidad.

Así que antes de que se cortara la buena racha, ayer aproveché para descargar:
– El curioso caso de Benjamin Button
– Vicky Cristina Barcelona
– No sé si es baires o madrid
– Pro Evolution Soccer 2009
Las películas intentaré verlas mañana, aunque la de Brad Pitt dura casi tres horas. El disco de Fito lo estuve escuchando hoy y me gustó la versión de Un vestido y un amor con Gala Evora. Y al Pro Evolution, tengo pensado jugar hoy con mi nuevo buen amigo Quique.
Qué gran amigo Quique. Está presente en todos los eventos importante de mi vida: me tiró huevos cuando me recibí, me felicitó cuando me ofrecieron un buen trabajo, vino a mi cumpleaños y va a venir al de mi hija Lola. Y cada tanto, nos tomamos un cafecito en la Fonte d’Oro.
Hablando de mi amigo Quique -y de cumpleaños-, hace unos días -para mi cumpleaños- me regaló este vino:

Sin dudas, debería abrirlo en alguna ocasión especial. El problema es que no se me ocurren ocasiones especiales, más si tenemos en cuenta que:
– Ya me casé (y no lo haré otra vez).
– Ya tuve todos los hijos (2) que Dios en su bondad ha decidido enviarme. (Y estoy muy conforme con la calidad y -muy especialmente- con la cantidad. Así que por favor, oh Dios si lees este blog, apacigua un poco tu furia creadora y no me mandés más que la casa es chica y las camas, pocas).
– Ya me recibí de todos las carreras (2) de las que tenía pensado recibirme.
Espero ideas en los comentarios. Quien proponga la mejor, no será invitado a compartir el vino.
Repito: no será invitado.
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