Decline and fall of the Toro de Torreblanca

Desgracia señores, una desgracia.
No se cómo empezar este artículo.
Empiezo por cualquier lugar, es lo habitual.

Hace unos 6 años, mi amigo Cherster Lampwick me dijo, con entonación retórica y aire de reprimenda, “che, tu aventurita europea se está dilatando un poco y todavía no sé a qué fuiste. Dijiste que ibas a sacarte fotos debajo de los monumentos más famosos y lo único que hiciste hasta ahora fue pelar papas en una feria”.
Todo esto es verdad, pero también es verdad que cuando salía al balcón podia contemplar el toro de Osborne sobre la colina de Torreblanca, y en Mar del Plata lo único que me emocionaba era la banquina de los pescadores.
Bueno, este era mi único argumento para justificar mi prolongada estancia en este pueblo de pobre historia. Hoy me quedé sin argumentos.
En este pueblito inmundo, donde nunca llueve (nunca, pero nunca), vino un temporal de viento y lluvia y arrasó con todo; la gente no toma precauciones para un ventarrón improbable, así que todo salía volando por los aires: carteles, cables, toldos, lamparas, tejas, toros.
Si, toros; mejor dicho, EL TORO de Torreblanca.
Mejor lo vemos en esta secuencia fotográfica.

Foto tomada hace un mes, ahí está el toro, junto a la torre, con su bravura y rigidez habitual.

Detalle del toro, se parece al de la película Jamón Jamón, en la que Penélope Cruz aparece desnuda todo el tiempo. No la busquen, no está debajo de los huevos del toro. Si hacen Zoom en los bajos del toro van a ver a tres turistas, uno de ellos le está tocando los huevos, dicen que trae suerte.

Foto tomada ayer, salí al balcón a sacar fotos del temporal, lamentablemente la cámara no da sensación de viento y agua, por lo tanto parece un día nublado. Para mayor realismo agarre un ventilador y una regadera.

Foto tomada hoy, ahí lo tienen, el toro de mierda todo desparramado en el suelo, solo se salvó el culo. Esa es mi nueva vista. Quiero que el propietario del departamento me baje el alquiler, ya que la decisión de alquilar la tomé al ver el toro desde el balcón. Que vida amarga, me gustaría consolarme viendo a los barquitos en la banquina.

~ por nuncahubounavez en octubre 11, 2008.

8 comentarios to “Decline and fall of the Toro de Torreblanca”

  1. Ohh, Mr Verloc! me he quedado sin palabras de consuelo para ud y su toro caído!

    Voy, las busco y ya vuelvo.

  2. Ni siquiera se puede hacer a la parrilla. Usted tiene razón, es (¿o debería decir era?) un toro de mierda.

  3. Perdón por la ignorancia pero…

    …el torito ése, de qué material estaba hecho?? Digo, para espichar de esa manera y quedar con el culo al aire, literalmente…

  4. Y ahora, cuando duerma la luna lunera, ¿qué torito celoso perdío la va a vigilar como un centinela?

  5. Elro era de chapa, un toro miserable. Y se quedo ahí, con al culo al aire, que vergüenza.
    Pobre luna, es verdad Anai le. Me acuerdo de

    Huye luna, luna, luna.
    Si vinieran los gitanos,
    harían con tu corazón
    collares y anillos blancos.

  6. Cuánto dolor…
    Cuánta amargura…

    Cuándo vuelve Verloc?

  7. Chester, contestá el teléfono trolo.

  8. Cómo me cagué de risa: “Ahí lo tienen, el toro de mierda todo desparramado en el suelo”.

    Un abrazo, y fuerza Mr. Verloc.

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