Cuestiones varias de importancia dudosa

CUESTIÓN A: Acerca de la eterna disyuntiva entre la valentía y el instinto de supervivencia.

Martes a la tarde. Por cuestiones que no vienen al caso, yo no estaba trabajando en una oficina como cualquier ser humano en edad laboral, sino que estaba en la plaza hamacando a mi hijita. Iba y venía la hamaca, bajaba y subía el tobogán. Un perro se acomodaba en un colchón de hojas, calentándose con ese sol engañoso de junio. Quizás soñaba con eludir el férreo lazo del abandono, quizás no. No lo sé. Unas adolescentes fingían ser niñas, se empujaban, posaban, miraban sin disimulo a los chicos que pateaban una pelota en el campito de enfrente. No tengo nada más para contarles antes de pasar al suceso que me gustaría que analizáramos entre todos. Presten atención.

De la nada apareció una mujer joven, unos 30 años, rubia. Junto a ella, un hombre también joven, de gran tamaño y con un corte de pelo similar al usado por los “skinhead”. Vestía borceguíes, pantalones ajustados y una campera negra. No me gusta andar prejuzgando, pero evidentemente tenía algún tipo de alteración mental que lo convertía en un ser peligroso. Avalado por su gran físico, obviamente. De nada sirve hacerse el malo si uno tiene el tamaño de una cucaracha semiadulta. Generando un llamativo contraste, el supuesto skinhead se movilizaba en una bicicleta playera. El contraste daba risa, pero una risa nerviosa, de ésas que se podrían confundir con un castañeo de dientes. Él gritaba todo tipo de amenazas, ella lloraba y apuraba el paso. Juro que he visto miles de discusiones entre novios en plena calle, he sido protagonista de otras tantas: ésta era un poco más violenta, pero no parecía ser tan distinta a las demás. Yo seguía hamacando a Alma -inocente y ajena al escenario descrito- y seguía con reserva el duelo de aquella pareja. Otro papá -mejor dicho, supuesto papá, la verdad, no tengo pruebas para asegurar que era el papá, el nene no le dijo papá ni me mostraron ningún tipo de documentación. Perdón que me detenga en estos asuntos, pero a mí no me gusta andar diciendo una cosa por otra- observaba estos sucesos de una forma similar a como lo hacía yo. Las adolescentes detuvieron sus juegos y parecían alterarse con los gritos, como un grupo de cebras que descubren cercana la sed de la manada. De a poco, el aire fresco de esa tarde de junio comenzaba a tensarse, como… bueno basta de metáforas innecesarias. El chabón la empezó a zarandear (esto también es una metáfora, no estoy diciendo que pasó a la chica por un utensillo de metal que se usa para colar los dulces) y a gritarle más fuerte cosas que ahora recuerdo vagamente: “A mí no me vas a hacer esto, ni aquello ni lo otro”, “Melinda vení acá te digo”. Dichas así, no parecen palabras muy duras, pero les aseguro que lo eran. Todo a no más de 15 metros de donde estaba yo parado con mi niñita. En ese momento, -esto sí lo recuerdo con precisión- recé a todos lo santos para que el flaco no empezara a golpearla ni -como ya presumía resignado- a descuartizarla con esas garras de oso berlinés. Por suerte para mí (y para la chica, obvio), ella logró zafarse y llegó antes que él a la puerta del Banco Nación de la esquina de la plaza. En ese momento, miré al otro caballero y éste me respondió con una sonrisa cómplice de alivio. A lo lejos, escuché que las adolescentes decían: “Cómo puede ser que ningún hombre haya intervenido”, en clara referencia a mi apatía. Si bien la situación no dio como para intervenir, tengo la convicción de que aunque el tipo se hubiera comido a la mina, vomitado y vuelto a comer, yo igual me habría quedado sordo y mudo intentando alejar al perro de la desembocadura del tobogán.

Antes de que el “sos un cobarde” llenara de marchas de repudio mi existencia, ensayé tres excusas que me dejaron de lo más satisfecho, tanto que esa noche dormí sin remordimientos:

1º) Una mina que sale con un skinhead (basta de paparruchada de “supuesto”, era un neonazi hecho y derecho) merece la peor de las suertes.
2º) Considerando el tamaño del skinhead y mi tamaño y nula experiencia en riñas callejeras, si hubiera intervenido, mi hermosa hijita habría visto en vivo y en directo como se truncaba su sueño de bailar el vals de los 15 con su padre.
3º) La culpa es de mi mujer que no me deja andar calzado1 por la calle para ajusticiar a los infieles.

Me gustaría saber qué opinan ustedes acerca de mi actitud.

CUESTIÓN B: Convivir con la mugre para descubrir con quién convivo.


No me jacto de ser un gran vecino. Mi relación no va más allá de alguna conversación circunstancial sobre el clima o sobre el estado de las veredas del barrio. Pero sí trato de ser lo menos molesto posible. Vivo en un edificio cuya calidad estructural es pobre tirando a pobrísima por lo que es altamente conductor de ruidos, olores y hasta colores. Por esto, siempre cuido de mantener una cotidianeidad de bajo alboroto. Mis vecinos de edificio hacen todo lo contrario: gritan, se pelean, tiran cosas al piso con rudeza, zapatean, corren muebles, golpean puertas, cierran ventanas con furia, escuchan a Evanescense con el volumen por las nubes, tienen perros que ladran y aúllan todo el día. Y eso no es todo: cocinan con olor a grasa, fuman en el pasillo, dejan abierta la llave de gas de la cocina (pasó una vez, tuvimos que llamar a los de la compañía). Lo último en discordia comunitaria (me acordé de la película de Álex de la Iglesia) sucedió hace unos días. Una de las vecinas de planta baja cohabita con 6 gatitos (algunos opinan que en realidad son 7 si la contamos a ella, pero eso dejémoslo para chusmear en la panadería). Uno de estos simpáticos animalitos cagó en el hall de entrada del edificio, a pasitos de la puerta de mi departamento -que también está en planta baja-. Lo primero que se me ocurrió hacer al ver la deposición fue, con la ayuda de un palita, alejarla de mi puerta y a la vez, acercarla a la puerta de la vecina. Supuse que con esto impulsaría a la señora a levantarla e higienizar el hall. Me fui a dormir tranquilo, creyendo haber finiquitado este horroroso incidente.

Al otro día, al abrir la puerta no me acuerdo para qué, el olor que venía del pasillo me recordó lo mal que me cae desayunar con el estómago vacío. Nadie había juntado la caca y se ve que la noche que pasó abrigada por los calores del edificio había potenciado todos sus componentes químicos. No tenemos portero y aun faltaban dos días para que la señora que se encarga de la limpieza de los lugares comunes borrara nuestras miserias con su trapo desdentado. Los dos días pasaron, hediondos. La caca siguió ahí. Todos los vecinos -salvo la dueña del gato- se quejaban por el olor (para no perder la costumbre se quejaban mediante gritos), pero nadie amagó con darle fin. Yo juro que estuve a esto de salir a limpiar con lavandina, no sólo el sitio de la descarga, sino todo el edificio: fachadas, balcones, escaleras, terraza, departamentos y conciencias. No lo hice. Aposté a que la mujer finalmente no aguantaría ser tan mal vecino, que limpiaría y nos miraría al resto con vergüenza por el resto de sus días. No fue así.

Descubrir que la calidad de gente con la que vivo (apenas nos separan unos metros y algunas paredes) deja bastante que desear me costó apenas dos días de insoportable olor a caca de gato.

¿Debería haber limpiado yo y no descubrir nada? ¿Tendría que haber levantado la caca en lugar de aguantar el olor? ¿Debo saludar a la vecina como si nada o matarle los gatos, tirarle los restos por abajo de la puerta y revocarle el auto con mierda de conejo?

Espero que me ayuden a encontrar el camino correcto.

Nota para lectores de habla no-lunfarda:
1Calzado: Armado con un chumbo2.
2Chumbo: Revólver.

Nota para los lectores que están siguiendo mi carrera como fotógrafo:
Las fotos que ilustran el artículo las saqué yo mismo con mis propias manos.

Foto 1: La patita es la patita de mi hija, la soga es una soga de saltar la soga.
Foto 2: Chimeneas asoleándose y mirando el horizonte. Me las imagino hablando pestes del vecindario.
Click para afanar (Diego B. dixit)

~ por nuncahubounavez en junio 6, 2007.

25 comentarios to “Cuestiones varias de importancia dudosa”

  1. así como lo plantea vd la gran diferencia es ser o no ser padre. en este caso lo más importante es la seguridad de su retoño y luego la suya misma. por lo que su accionar me parece de lo más atinado. los jóvenes imberbes pueden hacerse los valientes y cagarse a piñas con un desconocido por quedar bien con unas minitas de la plaza, total no tienen obligaciones. se ve que a vd lo pudo el hecho de quedar como un pusilánime con las jovencitas, pero créame que hasta salir corriendo es mas adecuado que meterse en medio de una trifulca callejera. por ahi el skinhead tenía razón y la mina lo recagó. que sabe uno?

  2. jajaja, a mí me parece que lo de la hijita es una excusa: A CHI CO RIA!

  3. Y espérese, Mona, cuando la hija tenga 15 años y en lugar de vals le presente al novio…

    Iba a decir al novio skinhead, pero me parece que a Chester le va a caer como patada en la panza cualquier novio.

  4. Hay alguna diferencia entre valiente y temerario. Diria que valiente es el que se lanza cuando ve alguna oportunidad, aunque sea minima, de salir victorioso. Un temerario está mas cerca de la estupidez que del romanticismo bien entendido.

    Ademas, si anda con un skinhead, no debe ser tan buena semilla que merezca que la defienda.

  5. realmente las dos historias crean un contraste único.

    como consejo le podría decir que si inviertiera la situacion, es decir que el dueño de los gatos fue el neofacho, ud. tendría que limpiar la cacona como un pusilanime (categoría en la cual me incluiría)
    pero como es una señora mayor debería ud. enfrentarla y decirle “doña, su caca su gato… ergo ud lo junta”

    pero como hombre precabido que ud dice ser, asegurese que la anciana no sea la madre del “Skin”

    porque la realidad a veces pueden parecerse a un pelicula de Tarantino.

  6. Esa chimenea es la oveja gris de su familia.

  7. y a nadie se le ocurrió golpearle la puerta a la vecina y avisarle? O poner un cartel? o hacer un anónimo? o…o…o.. qué asquete!
    Bonita Pietila

  8. Me divertí mucho leyendo este artículo, me gustó mucho.
    Con respecto a la cuestión A, yo hubiera actuado igual; o en todo caso habría tratado de desorientar al neonazi con una pregunta estúpida: -Disculpe ¿Me dice qué hora es? o ¿Sabe si el 52 para en la esquina?.
    Lo de la caca de gato es un problema mayor: Podría haber utilizado un pincel sobre la caca y aplicar un gotelé en la puerta de la vieja con la siguiente frase: “Lavate el orto vieja chota”.
    En definitiva: creo que ha obrado bien y que es Ud. un buen vecino.

    “revocarle el auto con mierda de conejo”. Me reí mucho con eso.

  9. Veo que por suerte hasta ahora nadie ha saltado con un “sos un cagón”. Salvo Mona Lisa que me dijo que me achiqué.

    Mona lisa: Yo no me achiqué por la presencia del skinhead. ¡Yo ya venía chiquito de antes!

    Cieguito: Ese es un punto en el que no había reparado y que sumaré a la lista de excusas. Si increpaba al skinead. ¿con quién dejaba a mi hija? Y si el skinhead me hacía papilla ¿Cómo se volvía mi hija a casa? Por otro lado, ya nada de lo que yo haga puede impresionar a un grupo de adolescentes. Las jóvenes quinceañeras optaron por respetarme.

    Weltklang: Había una mínima posibilidad de salir victorioso: que el skinhead muriera súbitamente de un ataque al corazón mientras me golpeaba.

  10. Otra lectura: todos los lectores de este blog somos unos cagones.

  11. Don Kace: Yo creo que alguien tan desequilibrado como para dejar que su gato cague en un lugar que comparte con otras personas y no limpiar la mierda inmediatamente es más peligroso que cualquier skinhead.

    Verloc: Por mi cabeza siempre andan pegando vueltas las peores venganzas contra los vecinos molestos (o comerciantes estafadores o automovilistas o… o… o… ) Todavía no estoy tan loco como para concretarlas. Pero por las dudas voy agendando la que usted propuso, al ladito del capítulo de los Simpson en que Homero pelea con George Bush.

    Bonita: No. Supongo que todos tratamos de escaparle a los conflictos con gente a la que indefectiblemente te vas a cruzar más de una vez por día.

    Anai: Voy a caer en un lugar común: si esas chimeneas hablaran…

  12. …Uh, las vende y se hace mi-llo-na-rio.

  13. Yo no sé si las vendería. Tener un par de chimeneas parlantes en casa debe ser de gran utilidad. Supongo que la loca de los gatos se pegaría un julepe bárbaro y juntaría no sólo la caca de su gato sino también la mía.

    Miren esto y díganme si no se les da un poco de miedito:

    La fan número 1 de Susana Gimenez

    Lo encontré en el blog de Diego Gualda

  14. Es una situación difícil, pero es cierto lo que decís, la chica sabe con quien anda…

  15. a) Adoramos a Lorna.
    b) Las chimeneítas tienen ese sutil encanto del pararriba y no se les ve el alma de humo nunca. Será que es la nariz de las casas y por ahí respiran.
    c) Los vecinos son una enfermedad social.
    d) Las adolescentes siempre esperan ver un prícipe azul, aunque la princesa esté en la vereda de enfrente (y ellas no hayan llevado camarita ni nada con qué pedirle autógrafo).
    e) Hay que zurcirles el morro a todos los perros, y el culo a todos los gatos. Andaríamos mejor.

  16. Ayer soñé con caca de gato y en el sueño el olor era insoportable.
    Espero que hoy no me golpee un skinhead hasta despertarme.
    O peor aun: Un skinhead me golpea hasta dejarme casi desmayado; acto seguido obliga a su gato (que previsiblemente guarda en la campera de cuero) a cagarme encima.
    Que asco.

  17. Compañero Chester,

    Le cuento mi opinión:
    Cuestion A: Si Ud hubiera tomado valor y encarado al neofacho seguramente la niña le hubiera dicho que carajo se metía en la conversación viejo de mierda.
    (Se lo digo por experiencia)

    Cuestion B: Tuve un problema similar pero con un can. Sugerencia : Dejar l que se le perdió a la señora en el picaporte de su departamento…

    Después me cuenta.
    Saludos,
    Diego B

  18. Ud. sabe bien Sr. Chester que yo no soy partidario de la censura; pero la verdad es que acabo de leer el cuento de “Dr. Alcachofa” en el blog de 97 relatos; aquí unos fragmentos: “Abrí la puerta despacio y los encontré garchando. Mi mejor amigo y mi novia engrampados como perros en celo…” o esto otro “…Ella entendió perfectamente, comenzó a mamársela. Me pajié viéndolos…”.
    La verdad es que me dieron ganas de sacar la tijera y cortar por lo sano.

  19. Sobre el primer texto: ¡Usted estaba en mi plaza! Yo vivo a 15 metros de esa plaza (me di cuenta porque el Banco Nación está en la esquina, y porque yo soy el skinhead). Si le interesa mi dirección tanto como a mí la suya escribame un mail, tal vez nos encontremos y organicemos un fuchi en la plaza, que hace bastante que no lo veo.
    Sobre los otros textos: no pude leerlos aún.

  20. Cronopio: Yo sé que la mayoría de las veces las mujeres golpeadas -y ésta tenía toda la pinta de haberle contado los dedos con la naríz al pibe más de una vez- se niegan a abandonar al golpeador, y que hay que ayudarlas y no sé que más. Pero bueno, para eso están los asistentes sociales, no?

    Bater: Realmente Lorna tiene aguante, le pegan palos de todos lados y ella responde sin abandonar nunca sus modales. Que quiere que le diga, cada cual malgasta su vida como mejor le parece, unos mirando a gran hermano, otros jugando a la play 18 horas por día, otros adorando a Susana. Pero a ésta se le va un poco la mano, es la típica fanática que en cualquier momento se carga al objeto de su adoración.

  21. Los vecinos tienen la habilidad de arruinarte la vida. Capaz que es buena gente, pero cuando son tus vecinos se transforman en entes diabólicos

    Verloc: Lo bueno es que todo se autorregula. Eso es lo que yo llamo un sueño eficiente.

    El de alcachofa es el único relato subido de tono. En su momento dudé en publicarlo o no pero me pareció que con guarradas era la única forma de contar esa historia.

    Faltan 14 relatos!! hay que terminar eso Verloc. Escríbase un par y yo escribo otro tanto.

    Diego B.: Es muy probable que antes de que el muchacho me sacara los dientes de un soplido la mina me hubiera llenado de insultos. Su sugerencia a la cuestión b, será tenida en cuenta si la señora sigue disparándonos con sus gatos.

    Wolfskehl: No creo que usted sea el skinhead. No me lo imagino en las reuniones de directorio con ese corte de pelo.

    ¿Así que somos vecinos? Aplica entonces lo que dije al principio de este comentario.

    Saludos a todos.
    Gracias por ser tan amables de leer y comentar lo que con Verloc publicamos.

  22. Con respecto a los vecinos, no hay solución. El problema no son ellos precisamente, sino el concepto de vecindad, que es medio caca.

    Lo del muchacho de proporciones desconcideradas, bueno, yo hubiera obrado como usted. Y lo hubiera hecho por una cuestión de valentía. Vea, hay que ser muy valiente para enfrentarse con una sociedad que nos exije, (moralmente), que nos pongamos cara a cara con quien puede ser nuestra causa de exterminio. Es difícil verlo, pero yo peleo por una sociedad más sana. Y obro con el ejemplo, manteniéndome sano y salvo. Por suerte usted no se arriesgó en vano, por suerte se mantuvo persistente. Su hija podrá decir “mi papá es un héroe, mi papá no hizo nada”.

    Un abrazo.

  23. si anai? usté piensa que no meterse en la vida de los demás es de cagones? no se… no se… una cosa es que alguien grite “socorro” y otra meterte donde no te han llamado.

    lo de los vecinos, es otro cuento, yo tenía una vecina de lo más amorosa, simpática, charleta, yo le juntaba mis colillas porque ella hacía un mejunje para sanar sus plantas, todo de maravilla. un día me regó con kerosene una palta que ya tenia como dos metros y medio porque le iba a tapar (en un futuro muuuuy lejano) el sol de su pasillo (no te digo el patio o el jardín, te digo el pasillo que usaba para ingresar a su ph fondo) los vecinos son un tema muy delicado, porque los vas a ver todos los reputos días de tu vida, entonces lo de tomar represalias, es por lo menos para pensarlo.

  24. Mira, para mi lo recomendado es algo rapido, corto, de efecto fugaz cosa que no de tiempo al skinhead a reaccionar.
    Segun mi estricta formacion prusiana, el que asesta el primer golpe es el que triunfa, y aqui las palabras van de mas.
    Nada de :
    “¡Ejem! Hey flaco ¿no te parece que se te va la mano? Hay chicos en el Parque” arriesgando el maxilar inferior a un buen derechado del hombre en cuestion.
    Venden en las armerias, las de defensa personal, esas de electrochoque, dos modelos, las que disparan un dardito con un cable y te patean hasta las ultimas pestañas y las otras que se las aplicas en el cuerpo, esta ultima mas riesgosa porque tenes que llegar a el primero.
    Te aseguro que queda quieto, temblando como piloto de regata recien rescatado en el atlantico sur y babeando como un humilde caracol.
    De ahi en mas, podrias recibir uno que otro carterazo de la mina, algunos golpes pugilisticos (porque para andar con un flaco asi algo en comun deben tener) y termines con el ojo morado y tu niña llorando.
    O quizas no estarias escuchando el domingo un ¡¡feliz dia del padre!!.

  25. Mira, para mi lo recomendado es algo rapido, corto, de efecto fugaz cosa que no de tiempo al skinhead a reaccionar.
    Segun mi estricta formacion prusiana, el que asesta el primer golpe es el que triunfa, y aqui las palabras van de mas.
    Nada de :
    “¡Ejem! Hey flaco ¿no te parece que se te va la mano? Hay chicos en el Parque” arriesgando el maxilar inferior a un buen derechado del hombre en cuestion.
    Venden en las armerias, las de defensa personal, esas de electrochoque, dos modelos, las que disparan un dardito con un cable y te patean hasta las ultimas pestañas y las otras que se las aplicas en el cuerpo, esta ultima mas riesgosa porque tenes que llegar a el primero.
    Te aseguro que queda quieto, temblando como piloto de regata recien rescatado en el atlantico sur y babeando como un humilde caracol.
    De ahi en mas, podrias recibir uno que otro carterazo de la mina, algunos golpes pugilisticos (porque para andar con un flaco asi algo en comun deben tener) y termines con el ojo morado y tu niña llorando.
    O quizas no estarias escuchando el domingo un ¡¡feliz dia del padre!!.

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