Aprendiendo a leer el diario

Nunca fui de los que recuerdan con orgulloso detalle su paso por el secundario. Las veces que me tocó participar en algún contrapunto de anécdotas, asistí callado al relato de los demás, con la calma certeza de quien no puede distinguir entre la verdad y la fantasía. Nombres, caras e historias van tomando la forma del recuerdo, persistiendo apenas las que mi memoria elige para que el olvido no desmantele por completo mi existencia. Entre ellas resiste, como un pueblo aferrado a una montaña, la broma que Rubén le jugaba diariamente a cada uno de los profesores.

La broma no era inteligente. Ni siquiera graciosa. Pero él la repetía una y otra vez, sabiendo que encontraría aprobación en esa audiencia sedienta de desenfado quinceañero. Alcanzaba con que Rubén hiciera una vez más su gracia para que los demás festejáramos la cara de desconcierto del docente de turno.

– Las poleas se clasifican en simples y compuestas – dictaba Zaldívar

– ¿Y esto me va a servir para leer el diario?

Hubiera sido interesante que algún profesor se tomara el tiempo para explicarle a Rubén de qué forma los contenidos de su materia le ayudarían en el entendimiento de las noticias, no porque esto deba ser un objetivo de la enseñanza ni porque fuera importante egresar de la escuela con tal habilidad pero sí al menos para poner fin a esa rutina. Que alguno se le plantara y le dijera claramente: “Mire Ferrase, si usted sabe cómo funcionan las poleas, podrá entender por qué descendió medio punto la tasa Libor, por esto, por eso y por aquello”. Pero ninguno respondía nada. Simplemente lo ignoraban y seguían con el temario previsto para ese día.

La pregunta de Rubén no era del todo ilógica. “Leer el diario” es considerado casi como un deber cívico insoslayable, pese a que no es otra cosa que sentarse a oír lo que otros vieron y piensan; una realidad –a nuestros ojos- ajena e imperfecta. Aunque nos resulte más cómodo la sensación de “estar informado”, deberíamos entender que no hay más realidad que la que uno mismo se provee.

A Ferrase no lo vi más, no sé a qué se dedica ni si su interés por aprender a leer el diario era genuino. Después de tantos años, me pregunto si yo habré aprendido.

Crece la inseguridad en algunos barrios de la ciudad

– Yo creo que ella sospecha algo.

Hablan sin mirarse y pronunciando frases cortas. Una vez más coinciden en la guardia de la esquina de la estación, frente al café Merlo. Una esquina muy dinámica, puerta de entrada a una abigarrada sucesión de locales que conforman el centro comercial del barrio Santa Rosa. Son las cinco de la tarde, hora en la que el movimiento de gente y autos comienza a crecer. Natalio advierte que ya no quedan mesas libres junto a la ventana. Se siente observado y le molesta: él es el que debe observar a los demás.

– Yo te digo que no sospecha nada. Es que vos estás con cola de paja. Si no te calmás, sí se va a dar cuenta de todo.

– Deberías contarle de una vez. Me lo prometiste. Y además ella no se merece que le hagamos esto.

– No es el momento. Ya lo hablamos. No es el momento.

Julia se acomoda ingenua el uniforme sólo para mirar veladamente a Natalio. La luz del atardecer iluminando su cara lastimada por la gorra era un espectáculo que la cautivaba –desde aquella primera vez en la esquina del Merlo-y se le hacía difícil disimularlo. Pero ya estaba cansada de esta historia. Y tenía decidido decirle –cuando encontrara el momento oportuno – que todo había acabado. “Se lo tengo que decir cuanto antes” pensó, mientras retomaba su postura vigilante. No conviene distraerse demasiado mientras se está de guardia.

Aumentan las quejas por ineficiencias en el transporte público

– Tardaste mucho, ya no sabía qué hacer. ¿Cómo te fue?

– Después te cuento. No quiero quedarme ni un segundo más en este pueblo del infierno. Sucio, caluroso, con ese polvillo que se te pega hasta en el alma. ¿Qué hora es?

-No sé. No corras que correr en este pueblo es motivo de sospecha.

Miro a mi alrededor. Trato de buscar alguna referencia horaria. La posición del sol, la gente yendo o viniendo del trabajo, un tendero abriendo o cerrando su almacén. Nada. Siento que en este lugar la vida se mueve sin tiempo, sin necesidad de horas. No hay movimiento, los ciclos transcurren a un nivel que los forasteros no alcanzamos a percibir. Y esta maldita manía mía de no usar reloj.

-Gracias, don –dice Esteban mientras palmea en la espalda a un hombre bastante mayor. Ahora me mira y sonríe.

– Las seis y cuarto –comenta aliviado-. Pensé que era más tarde. El último tren sale a las seis y media. Tenemos tiempo, la estación ya está a la vista.

Siento que Esteban está ganando de nuevo y me enfurezco. Ojalá alguna vez los trenes se adelanten y dejen de a pie a los que huyen.

Por culpa del calentamiento global, las tormentas serán más frecuentes

– ¿Recordás el color que tenía el cielo el día en que nos conocimos?

Como tantas otras veces, no respondo. Espero ansioso que su boca pinte de nuevo aquel cielo furibundo.

– Era de un rojo que daba miedo. Parecía que estaba por venir el fin del mundo. Pero era el principio.

Nota 1: Algunos nombres han sido modificados, no para proteger la intimidad de las personas intervinientes sino porque los reales no eran muy lindos.

Nota 2: Ya sé que la foto no tiene nada que ver. Sólo es una excusa para invitarlos a que vean algunas fotitos que saqué.

Actualization: Si desea que Nunca hubo una vez publique su noticia, envíela a nuestro mail institucional (sí, el mismo de los balconcitos).

~ por nuncahubounavez en mayo 14, 2007.

26 comentarios to “Aprendiendo a leer el diario”

  1. Su diario (no, el suyo personal, ese que dice cada dos paginas “querido diario” ese no) es, tal vez menos informativo que el “Gran Diario Argentino” pero lo prefiero. ¿Llega a Bs As? yo no lo he visto.

    Hablando de diarios ¿hay alguna cosa mas vieja que un diario de ayer?

  2. Se agradece su comentario. Probablemente haya más entregas de este diario porque me gustó mucho la idea (aunque me costó un perú primero entenderla y después darle forma).

    Yo compro el diario cuando ya no queda una sola hoja de anterior. El diario como objeto tiene muchas utilidades: prender el fuego para el asado, limpiar los vidrios, como papel absorbente cuando cae agua al piso (o tu nena que está aprendiendo a hacer pis “no se dio cuenta de avisar” y no tenés ganas de limpiar el piso inmediatamente. Ídem con un perro cachorro). El Clarín se me acaba más o menos en 10 días.

  3. el diario tiene multiples funciones, a parte de las que ud.s bien mencionan puede usarse como elemento de disiplinamiento del “cachorro”. un amigo mio que es entrenador de perro pme dijo que cuando un perro se porta mal para castigarlo y que se le condiciones el reflejo, lo mejor era enrrollar un diario y pegarle en el osico.

    me decía él que o es un elemento que le duela al perro sino que el ruido que produce es el elemento de inquisición.

    asi que aquí seguimos… buscando nuevas funciones al ese diario.

  4. Mi padrino, que criaba ovejeros y domaba abejas, me decía exactamente lo mismo:

    -Con el diario dale, con el diario.

    Y ahí mismo, al ver mi cobarde indecisión, me sacaba el diario de la mano y se lo zampaba en la trompa a mi dálmata enano. Yo por las dudas salía corriendo.

  5. ¿Probaron a conversarle al perro?

    El mío no sólo entiende; me adora.

    (No sé cómo diablos se las arreglan algunos para atender mujer, hija, trabajo, blog -actualizado y con textos excelentes- y encima tomar fotos.
    ¡MIS días tienen 24 horas, nomás!
    ¿Con quién hay que hablar?

    Bueno, tal vez me juega en contra el que lo mejor que hago es perder el tiempo.
    Que digo mejor, ¡me sale impecable!
    Fluido, con buena letra…
    Flor de perdedora soy.)

  6. ¿Probaron a conversarle al perro?

    El mío no sólo entiende; me adora.

    (No sé cómo diablos se las arreglan algunos para atender mujer, hija, trabajo, blog -actualizado y con textos excelentes- y encima tomar fotos.
    ¡MIS días tienen 24 horas, nomás!
    ¿Con quién hay que hablar?

    Bueno, tal vez me juega en contra el que lo mejor que hago es perder el tiempo.
    Que digo mejor, ¡me sale impecable!
    Fluido, con buena letra…
    Flor de perdedora soy.)

  7. Anai: Gracias por lo de textos excelentes, es un honor. La verdad que a mi éste me gustó bastante y siento que voy mejorando algunas cosas y conquistando algunas otras.
    Si hubiera escrito la primera “noticia” (la de la inseguridad) hace unos años, ahora estaríamos todos vomitando adjetivos.

    No estoy seguro de que éste sea el tipo de texto más adecuado para un blog (la gente que entra sale rajando según me cuenta el coso de las visitas), pero es lo que me sale escribir, que quiere que le haga. Yo no mando, obedezco.

  8. Anai: Gracias por lo de textos excelentes, es un honor. La verdad que a mi éste me gustó bastante y siento que voy mejorando algunas cosas y conquistando algunas otras.
    Si hubiera escrito la primera “noticia” (la de la inseguridad) hace unos años, ahora estaríamos todos vomitando adjetivos.

    No estoy seguro de que éste sea el tipo de texto más adecuado para un blog (la gente que entra sale rajando según me cuenta el coso de las visitas), pero es lo que me sale escribir, que quiere que le haga. Yo no mando, obedezco.

  9. ¡Ah!, si quiere le cuento como hago para arreglarme con todo eso que usted enumera:

    Para ecribir esto, simplemente dejé de dormir una noche (fíjese la hora en que lo publiqué y verá que no le estoy mintiendo. O puede preguntarle a Baterflai que me hizo el aguante). Ojo, sólo para escribir. El proceso mental anterior, generalmente se desarrolla mientras camino (yo camino bastante por día).

    En cuanto a las fotos, no podría decir que me llevan tiempo: algunas son de la terraza del edificio donde vivo (la que ilustra esta entrada, por ejemplo) y otras de la estación de trenes que está a 15 cuadras de mi casa y por la que paso todos los días.

    Espero que estas aclaraciones sirvan para impulsar su ingreso a la blogósfera. El día que se decida va a ser un gran día.

  10. amigo chester, gracias por su comentario, lo tengo bastante en stand by al blog, pero pronto se viene material…

    aparte le comento que me pego eso de andar mirando balcones por ahi… lastima que en el microcentro esta dificil andar con la camara de aca para alla, pero ya me voy a hacer un tiempito…

    ademas en unos dias viajo a mexico, asi que le prometo balconcitos de dicho pais…

    con respecto al diario, excelente texto, lo felicito…

    en el laburo me toca seguir los diarios y la verdad dejan mucho que desear….

    saludos!

  11. Gracias don Fedexba

    Yo ya estoy harto de la dictadura de las noticias. Y cada vez creo menos lo que veo en los medios. Es todo una gran construcción para que defendamos la posición que le conviene a unos pocos.

  12. Gracias don Fedexba

    Yo ya estoy harto de la dictadura de las noticias. Y cada vez creo menos lo que veo en los medios. Es todo una gran construcción para que defendamos la posición que le conviene a unos pocos.

  13. Me gustó mucho el artículo y las tres historias que se desprenden de la anécdota del colegio.
    Me gustaría agregar que Ruben tenía otra broma, y la decía con el mismo tono de voz.
    Situación: El profesor que dicta la clase se llama Müller y enseña “Educación Cívica”, es de mediana estatura y destaca el profuso bigote.
    Ruben le pregunta:
    -Si yo me dejo el bigote…¿Puedo ser profesor de Educación Cívica”.

    Lamento mi ausencia repentina; mi excusa es una intoxicación con mariscos + alergía al polen.

  14. Me gustó mucho el artículo y las tres historias que se desprenden de la anécdota del colegio.
    Me gustaría agregar que Ruben tenía otra broma, y la decía con el mismo tono de voz.
    Situación: El profesor que dicta la clase se llama Müller y enseña “Educación Cívica”, es de mediana estatura y destaca el profuso bigote.
    Ruben le pregunta:
    -Si yo me dejo el bigote…¿Puedo ser profesor de Educación Cívica”.

    Lamento mi ausencia repentina; mi excusa es una intoxicación con mariscos + alergía al polen.

  15. Me gustó tu texto.
    Yo empapelaba todo el piso de mi casa con diarios cuando era chiquita, y tenía una perra pequeñita. También lo hacía cuando me depilaba yo solita con cera (alguna dama tenía que contarlo).

    Saludos.

  16. Sí, queridos lectores extraviados, yo fuí al colegio con Chester.
    Nadie nos ganó en falta de popularidad y nadie levantó menos minas que nosotros.
    No eramos buenos alumnos pero tampoco destacabamos en deportes.

  17. Excelente blog. Fantástica plantilla! ¿Es un diseño tuyo? Si es así felicitaciones, es de las mejores que he visto, si no es así felicitaciones igual! por haberla hallado en algún sitio.
    Con respecto al post: Soy hijo de periodista, mi casa estaba (está) atiborrada de diarios de todas las épocas. Era (es) excelente tomar a veces periódicos viejos, el Clarín de hace 40 años… No puedo evitar sorprenderme con algunas cosas y, sobre todo, con ver como cometemos una y otra vez los mismos errores…

    Te mando un saludo!

    (Ya formas parte de mis favoritos)

  18. Mr. Verloc, sus textos me parecen muy buenos, pero -y disculpe- me resultan más comentables sus comentarios.
    En esta oportunidad me detengo asombrada en “no eramos buenos alumnos pero tampoco destacabamos en deportes”. Una ironía exquisita, tal como me gustan.

  19. Mr. Verloc, sus textos me parecen muy buenos, pero -y disculpe- me resultan más comentables sus comentarios.
    En esta oportunidad me detengo asombrada en “no eramos buenos alumnos pero tampoco destacabamos en deportes”. Una ironía exquisita, tal como me gustan.

  20. me encanta la fotito. Me imagino a la señora, bien tempranito a la mañana, lavando sus ojotas y escuchando noticias. Recreando esa porción de realidad que nos dan los medios. Y después está eso, lo cotidiano…las ojotas al sol. En la foto, el contraste de colores es hermoso…”lo cotidiano se vuelve mágico…se vuelve mágico”.
    ¿Puedo mandar fotos? y noticias?
    Bonita Pietila

  21. Mica: ¿Y ahora con quién se depila?

    Verloc: Eso le pasa por andar por la vida atiborrándose de pijotas.

    Emmanuel: El diseño es mío y el blog lo hacemos en cooperación con Verloc.

    Me encantaría ver esos diarios. Me imagino que debe ser un gran entretenimiento de sábado a la tarde.

    Anai: Tan irónico como la verdad misma.

  22. Bonita: Gracias por encontrar una relación entre la foto y el artículo.

    Mande lo que quiera con gusto. No sé si lo vamos a publicar pero sí estoy seguro de que no lo vamos a leer.

    Saludos a todos

  23. Quiero aclarar (creo que es necesario) que las mencionadas “pijotas” son pescados; muy ricos por cierto, y bastante populares en España. Quiero aclarar que cuando Chester estuvo en España también se comió unas cuantas.
    Gracias Anai le por su comentario a mi comentario.

  24. Qué lindas fotos! Me voy con una sonrisa de este blog, muy divertido
    Sol

  25. LO QUE PASA ES Q FERRASE ERA EL HIJO DE EL DIRECTOR DE UN DIARIO (CLARIN ,LA NACION ,EL Q UD. ELIJA)Y BAJO ESE COMENTARIO INOCENTE Y/O CHISTOSO OCULTABA SERIAS INTENCIONES LUCRATIVAS

  26. LO QUE PASA ES Q FERRASE ERA EL HIJO DE EL DIRECTOR DE UN DIARIO (CLARIN ,LA NACION ,EL Q UD. ELIJA)Y BAJO ESE COMENTARIO INOCENTE Y/O CHISTOSO OCULTABA SERIAS INTENCIONES LUCRATIVAS

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